Hay una luz que viene del cielo,
y una cruz, también luz, que me llama.
y una cruz, también luz, que me llama.
Soy fray Jesús de la Cruz.
A cada uno se le pone un nombre.
Para mí ha significado todo,
tengo que abrazar la cruz,
tengo que abrazar la cruz,
bajar los pies hasta el cieno
y la profundidad de la tierra.
¡Oh cruz gloria!
El hábito ha sido mi signo exterior
de seguidor de san Francisco.
La cruz ha sido signo interior.
No me ha faltado la cruz, la he abrazado.
Es fuente de fortaleza y conocimiento.
Lo demás es pérdida.
En los paisajes de todas las tierras
está sembrada la hermosura y el horizonte,
el viento y el manantial,
la luna, el sol y las estrellas.
Cantamos hoy con este fraile
que no sabía cantar si no era en el interior.
El canto del corazón interior.
