Esta ha sido mi fuerza:
La oración.

 

Yo he rezado con los Misterios del Rosario,
en los claustros del Convento
en los paseos del Camino del Santuario; 
solo y con vosotros,
por mis pecados
y el perdón de todo el mundo. 
La oración a la Madre me ha llenado de alegría,
de fortaleza, de ánimo.