Oirle era escuchar a Dios

Domingo Oropesa Lorente. Obispo de Cienfuegos (Cuba).

Querido padre Arsenio:

En relación con Fr. Jesús de la Cruz Paredes Pérez, OFM, quisiera manifestarle que pude conocerlo durante los cursos de verano que realizábamos algunos seminaristas mayores de Toledo en el Convento Franciscano de Arenas de San Pedro (Ávila). Creo que fueron cinco ocasiones, entre 1979 a 1983, en las que durante veinte días pude en algunas ocasiones entablar conversación y, sobre todo, observar al Fr. Jesús de la Cruz en sus quehaceres dentro y fuera del edificio.

A mí personalmente me gustaba encontrarme a solas con él. Cuando nos acercábamos cada verano al Convento de Arenas de San Pedro, me parecía que el encuentro más importante era estar con él. Verlo era suficiente para escuchar a Dios.

Recuerdo la seguridad que me daba para mi futura consagración como sacerdote contemplar en él sus años de consagración y de modo muy especial su sencillez de vida. Me gustaba oírlo hablar de San Francisco de Asís y de San Pedro de Alcántara. Me mostraba los ejemplos de sus vidas sin asombro, más bien como un camino seguro.

Quizás lo que más poderosamente me llamaba la atención era ver en él a un consagrado al Señor, mostrando que su vida tenía sentido en Cristo. Sus quehaceres eran muy sencillos, o por lo menos a mí me lo parecían, y sin embargo era un hombre Hermano. Era mucho más lo que tenía en su corazón que lo que hacía. Esto me indicaba que quien llena siempre es el Señor.

Creo que sería muy provechoso que se estudie su vida y que puedan manifestarse sus virtudes, si así lo considera la Iglesia, para ayudar a muchos a vivir una vida de especial consagración.

Cienfuegos, 5 de Enero de 2011